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Reformas de la estructura

Reformas de la estructura

En vez de insistir en los problemas sociales a los que he aludido al principio para contrarrestar cualquier versión triunfalista de la situación, quiero hacer notar los esfuerzos que el último Gobierno dedicó a la transformación de las instituciones económicas.
El más notable de esos intentos es el amplio programa de privatizaciones lanzado por iniciativa directa del Monarca a1auita. La lista de 112 compañías que aparecía en el decreto programático de venta de compañías públicas, parecía inter-minable. Las compañías enajenadas hasta el momento, no sólo comprenden hoteles, o empresas agrarias y textiles, sino también una sociedad petroquímica la «S. N. d’Electrolyse» y una distribuidora de carburantes, la «Compagnie Marocaine des Hydrocarbures». Una ocasión verdaderamente notable fue la enajenación de la gran empresa de cementos CIOR, que adquirió en su mayoría una empresa multinacional suiza al valor de salida de 1,2 miles de millones de dirham, equivalentes a unos 17 mil millones de pesetas. Una gran cementera española, pese a los informados y buenos consejos de una empresa hispano-marroquí de servicios, no acabó de ofrecer el precio mínimo y marró el tiro. La lista de empresas públicas privatizables no se ha agotado.

Es muy importante no equivocar el origen del amplio patrimonio empresarial del Estado marroquí. No se trata de un cambio de dirección de una sociedad socializada a una economía de mercado. El patrimonio público se extendió cuando el Gobierno, pasados unos años de la independencia, decidió marroquinizar en 1973 las empresas anteriormente dominadas por los franceses. Muchas quedaron en manos de ciudadanos del Imperio. Otras pasaron al Estado. El propio monarca cuenta en el relato de sus conversaciones con el periodista francés Eric Laurent, tituladas «Has san 11, la memoria de un Rey», que Marruecos evitó la comisión de errores a la soviética gracias al consejero más inverosímil que darse pueda. Corría el año de 1961, el último del reinado de Moharnmed V. El gobierno estaba dividido sobre si había que lanzar un plan quinquenal o uno bienal. El actual monarca era el primer ministro de su padre. Brezhnev visitaba Rabat. Durante el último banquete oficial, el actual rey se volvió al Secretario general del PCUS y le preguntó delante de su padre:
« »Usted que es un orfebre en la materia, el mejor de los expertos: ¿hay que elegir un plan de cinco años o uno de dos? » Me acuerdo (prosigue Hassan) que quedó desconcertado por mi pregunta. Después de unos momentos de silencio, respondió: « ¿Sabe?, cuanto más alejados son los objetivos de los planes, más difícil es alcanzarlos. Es como un blanco colocado muy lejos, si os desviáis un milímetro del origen, podéis encontraros a un kilómetro del blanco… Francamente, si me pedís consejo, os aconsejaría un plan bienal ».»

Marruecos, pese a la importancia del Estado, y del propio patrimonio de la familia real, en la vida económica, siempre se ha mantenido dentro del sistema de mercado.
La reforma de la Bolsa y del sistema bancario apenas se han iniciado, pero revelan una conciencia de que se saben muy importantes. La Bolsa de Casablanca se fundó hace sesenta años en tiempos del protectorado, pese a lo que ha llevado una vida letárgica: apenas hay admitidos a cotización 90 títulos. Pero en el mes de julio se aprobó una ley de mercados de capitales y fondos de inversión calcada de la francesa, que sin duda permitirá un mejor funcionamiento. Las comisiones son aún demasiado altas y la información sobre las compañías, escasa, si no opaca. Si se corrigen esos defectos, aparecerá una notable demanda de títulos, sobre todo de fondos de inversión extranjeros y de acaudalados capitalistas marroquíes, o in-cluso de trabajadores emigrantes deseosos de colocar cerca de casa una parte de sus ahorros.

La ley bancaria aún no ha sido promulgada, pero ello no ha impedido un doble movimiento por parte del Banco Central, el Banco alMaghrib: primeramente una reducción de los controles y coeficientes de los bancos comerciales; y luego, cuando ocurrió la previsible explosión crediticia en 1991, la reimposición temporal de coeficientes, la subida del tipo básico, y la obligación de pro visionar créditos fallidos. Aún falta lo más importante, que es la salida de los mayores bancos comerciales del patrimonio del Estado: de hecho, el banco BCP es la mayor compañía de las que se ha decidido privatizar.

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